Posted by: tarantindigital on: December 29, 2010
Mi percepción acerca de la importancia del tiempo actual y de los cambios en lo económico, político y social gracias al desarrollo de las tecnologías de información no deben ser distintas a la ilusión y euforia que sintieron los jóvenes hackers de los años 70 y 80 frente a sus Comodores y Atari’s. Antaño, mentes inquietas de todo el mundo pugnaban por arrebatar el control de la información a los grandes hermanos, el hoy no ha cambiado en mucho y herederos de Karl Koch como Julian Assange (Wikileaks) libran una feroz batalla en la red contra las oxidadas estructuras de control (quizá sea un poco ingenuo).
Karl Koch fué un jóven atormentado por la conspiranoia iluminati que decidió iniciar una cruzada por la liberación de la información desde un computador en los años 80′s. Inoculado por la idea de la paz mundial y enfermo de drogas logró infiltrarse y extraer información de los sistemas más importantes de aquel tiempo cruzando la frontera tontamente delimitada entre la causa justa y el delito informático. El legado de Hagbard Celine ( su apodo ) es amplísimo y va desde la invención de los troyanos hasta el hacktivismo, piedra angular de proyectos como Wikileaks.
Si en esta temporada te asquea un poco ver la historia del joven más rico del mundo por crear una red social para intercambiar fotos, te recomiendo que descargues ( si alguna ley antipiratería no te lo impide ) 23, una película de 99 min que te contará la triste historia de Koch.